Tu encargo personalizado
Traes una referencia — foto, dibujo, idea — y Don Carlos lo hace. Ha tallado cocodrilos, pipas, nacimientos, vírgenes y cosas que él mismo llama "raras". Los encargos son el trabajo que más disfruta.
A PURA MANO
Cada pieza empieza como algo que el mundo no vio. Don Carlos lo ve, y lo convierte en una pieza que no se repite.
Cómo nace una pieza
Don Carlos no diseña sus piezas en papel. Las encuentra. Cada paso del proceso está guiado por lo que el material ya trae adentro.
Madera donada, retazos que iban para la basura, piedras del lecho del río. Don Carlos no compra materia prima. La rescata.
Donde otros ven un pedazo de madera, él ve una figura que ya existe adentro. Solo hace falta revelarla.
Hacha, gubia, formón. Herramientas que en parte él mismo fabricó. Sin máquinas para las piezas que más importan.
No hay dos iguales. No existe en ningún otro lugar. No es un recuerdo. Es una pieza que no se repite.
Traes una referencia — foto, dibujo, idea — y Don Carlos lo hace. Ha tallado cocodrilos, pipas, nacimientos, vírgenes y cosas que él mismo llama "raras". Los encargos son el trabajo que más disfruta.
Vírgenes, nacimientos y santos tallados completamente a mano con hacha, gubias y herramientas creadas por el mismo. La técnica que aprendió con los años. Nadie más en la región hace figuras religiosas con este proceso.
Osos perezosos, tucanes, tortugas, tiburones, collares de jaspe y cuarzo. Pequeños para viajar fácil, hechos para durar décadas. Cada pieza tiene su propia veta — ninguna es igual a la anterior.
Treinta años de trabajo a pura mano. Esta es la historia detrás de cada pieza.
A los 15 años trabajaba en una mueblería y le llamó la atención el color de la madera cuando se pule. Los jaspes — esas vetas de dos tonos que la madera ya trae adentro. Empezó a preguntar los nombres: pochote, cedro, madero negro.
Aprendió con Don Israel Hernández, un escultor que tallaba cristos de metro y medio con apenas hacha y gubias. Las herramientas que Don Israel le regaló todavía están en este taller — y siguen abriendo la madera todos los días.
ROCA nació del nombre de dos personas. RO de Roxana, su esposa. CA de Carlos. Dos personas, un oficio, treinta años de trabajo a pura mano.
Hacha, gubia, formón. Algunas las fabricó él mismo. Sin máquinas para las piezas que más importan — la mano deja una marca que la máquina no puede.
No hacen falta muchas herramientas para hacer grandes cosas
PEDIDOS EXCLUSIVOS
Don Carlos acepta encargos en madera o piedra. Si tienes una referencia — una foto, un dibujo, una idea — él puede hacerlo. Lo ha hecho con cocodrilos, pipas, nacimientos, vírgenes, y cosas que él mismo llama "raras". Eso es lo que más le gusta.